Escrita por: María José Castro La ansiedad y el estrés infantil se han convertido en una preocupación cada vez más frecuente en colegios y hogares. Actualmente, muchos niños enfrentan presiones relacionadas con el rendimiento académico, la convivencia social y el constante uso de redes sociales, factores que afectan directamente su salud mental y emocional. Según la Encuesta Nacional de Salud Mental Infantil realizada por la Universidad de Chile y el Ministerio de Salud, cerca del 27% de los niños y adolescentes entre 4 y 17 años en Chile presenta síntomas compatibles con algún trastorno de salud mental, siendo la ansiedad uno de los problemas más frecuentes. Expertos señalan que los menores no solo deben cumplir con tareas y evaluaciones escolares, sino también lidiar con problemas familiares, inseguridades propias, y la necesidad de encajar socialmente. Esta situación puede generar emociones como miedo, tristeza, irritabilidad y ansiedad. Uno de los principales factores es la exigencia académica. Muchos niños sienten presión por obtener buenas notas y responder a las expectativas de los padres y profesores. A esto se suman conflictos familiares como separaciones, discusiones en el hogar o problemas económicos, situaciones que impactan su estabilidad emocional. El uso excesivo de pantallas y redes sociales también influye negativamente. Las comparaciones constantes, la dependencia al celular y la exposición a contenido inapropiado pueden afectar la autoestima y aumentar los niveles de estrés. Además, dormir menos horas por el uso de dispositivos electrónicos perjudica el bienestar emocional de los jóvenes. Entre las señales de alerta más comunes se encuentran cambios de ánimo, llanto frecuente, aislamiento social, problemas para dormir, dolores físicos y bajo rendimiento escolar. Especialistas recomiendan que las familias mantengan una comunicación cercana con los niños y busquen ayuda profesional cuando los síntomas persistan. Finalmente, expertos destacan que actividades como el deporte, el arte, los juegos al aire libre y compartir tiempo en familia ayudan a disminuir la ansiedad y fortalecer la salud mental infantil. Además el bienestar emocional de los niños debe ser una prioridad para la sociedad, ya que escuchar y apoyar a los menores puede marcar una gran diferencia en su desarrollo y calidad de vida.
Escrita por: María José Castro La ansiedad y el estrés infantil se han convertido en una preocupación cada vez más frecuente en colegios y hogares. Actualmente, muchos niños enfrentan presiones relacionadas con el rendimiento académico, la convivencia social y el constante uso de redes sociales, factores que afectan directamente su salud mental y emocional. Según la Encuesta Nacional de Salud Mental Infantil realizada por la Universidad de Chile y el Ministerio de Salud, cerca del 27% de los niños y adolescentes entre 4 y 17 años en Chile presenta síntomas compatibles con algún trastorno de salud mental, siendo la ansiedad uno de los problemas más frecuentes. Expertos señalan que los menores no solo deben cumplir con tareas y evaluaciones escolares, sino también lidiar con problemas familiares, inseguridades propias, y la necesidad de encajar socialmente. Esta situación puede generar emociones como miedo, tristeza, irritabilidad y ansiedad. Uno de los principales factores es la exigencia académica. Muchos niños sienten presión por obtener buenas notas y responder a las expectativas de los padres y profesores. A esto se suman conflictos familiares como separaciones, discusiones en el hogar o problemas económicos, situaciones que impactan su estabilidad emocional. El uso excesivo de pantallas y redes sociales también influye negativamente. Las comparaciones constantes, la dependencia al celular y la exposición a contenido inapropiado pueden afectar la autoestima y aumentar los niveles de estrés. Además, dormir menos horas por el uso de dispositivos electrónicos perjudica el bienestar emocional de los jóvenes. Entre las señales de alerta más comunes se encuentran cambios de ánimo, llanto frecuente, aislamiento social, problemas para dormir, dolores físicos y bajo rendimiento escolar. Especialistas recomiendan que las familias mantengan una comunicación cercana con los niños y busquen ayuda profesional cuando los síntomas persistan. Finalmente, expertos destacan que actividades como el deporte, el arte, los juegos al aire libre y compartir tiempo en familia ayudan a disminuir la ansiedad y fortalecer la salud mental infantil. Además el bienestar emocional de los niños debe ser una prioridad para la sociedad, ya que escuchar y apoyar a los menores puede marcar una gran diferencia en su desarrollo y calidad de vida.